En 2016 se iniciaron las obras de rehabilitación del palacete situado en la Plaza del Marqués de Salamanca, 8, con el objetivo de convertirlo en la nueva sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. El proyecto lo ejecutó la empresa pública Tragsa, desde Betazul llevamos a cabo diversas actuaciones de rehabilitación estructural.
Esta nueva sede fue inaugurada en enero de 2022, implicó el traslado de 1.300 personas y el movimiento de 6.000 m³ de material procedente de otros edificios.
Origen y evolución histórica del edificio
No existe constancia documental del uso del edificio hasta 1942. Ese año, el arquitecto Juan Bautista Esquer desarrolló un proyecto para adaptar el palacete existente a sede del recién creado Instituto Nacional de Industria.
Desde entonces y hasta la década de 1980, el inmueble experimentó numerosas ampliaciones y reformas por fases, condicionadas en gran medida por la adquisición progresiva de los solares colindantes. Este crecimiento fragmentado dio lugar a una falta de unidad en su trazado y distribución. Destaca la reforma emprendida en el año 1959 para adecuar el edificio de cara a la Exposición Mundial de la Energía de 1971.
En 1995 el INI fue disuelto, su legado pasó a ser gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. El edificio continuó albergando algunas actividades de esta entidad durante años, hasta su traslado definitivo a la calle Velázquez.
Etapa como sede de Exteriores y abandono
Entre los años 2000 y 2004, el edificio fue utilizado como una de las sedes del Ministerio de Asuntos Exteriores. Tuvo que ser abandonado tras detectarse la presencia de naftaleno, un hidrocarburo perjudicial para la salud que se empleaba en la fabricación de resinas, plásticos y tinturas. En este caso, se encontraba en un recubrimiento asfáltico de la cubierta. El edificio permaneció en desuso durante más de una década.
Intervención estructural reciente
La rehabilitación iniciada en 2016 permitió recuperar el inmueble mediante una intervención integral. Entre los trabajos realizados desde Betazul destacó la reparación completa de la estructura de hormigón, incluyendo recrecidos puntuales.
Una de las actuaciones más notables fue el descenso, de 1,3 metros respecto a su cota original, de un forjado reticular de hormigón armado en la sala que alberga la Dirección General de Naciones Unidas.
El procedimiento se ejecutó mediante un sistema de descenso por etapas, usando una central hidráulica sincronizada que garantiza un movimiento progresivo y homogéneo. Se emplearon gatos capaces tanto de descenso como de izado, que estaban apoyados sobre módulos de una estructura de madera, esto permitía la ejecución independiente de cada fase.
La intervención fue reconocida con uno de los Premios SIKA en su edición de 2018. El siguiente vídeo detalla el proceso de gateo




